Educación infantil, General

Creación de sistemas de apoyo para la inclusión temprana

La experiencia de vivir en la calle tiene profundas repercusiones en los niños. Debido a la inestabilidad de su vida cotidiana, los niños sin hogar tienen cuatro veces más probabilidades que el resto de niños de sufrir retrasos en el desarrollo. (Fuente) Como era de esperar, en Horizons observamos una mayor incidencia de retrasos entre los niños en comparación con otros programas de educación infantil. El especialista en inclusión de Horizons revisa las evaluaciones realizadas por los profesores y utiliza informes de observación para ofrecer recomendaciones y estrategias que permitan dar respuesta a las necesidades identificadas.

La relación entre la falta de vivienda y las necesidades especiales

Todos los niños se desarrollan por etapas, como gatear, ponerse de pie y caminar, y estas habilidades suelen adquirirse en el suelo. Los padres que viven en centros de acogida pueden mostrarse reacios a poner a su bebé en el suelo para que pase tiempo boca abajo debido a preocupaciones relacionadas con la limpieza y la seguridad. Sin un espacio con moqueta o limpio, un bebé que llega a Horizons puede presentar retrasos en la motricidad gruesa por no haber pasado tiempo boca abajo, algo crucial para el desarrollo de los músculos del cuello, el pecho, la parte superior de los brazos y la espalda. Aunque los padres puedan tener la intención de mantener a su hijo seguro y limpio, la consecuencia no deseada es que el niño se pierda hitos físicos importantes.

En un centro de acogida, los bebés pueden estar expuestos a varios idiomas: su lengua materna, si es distinta del inglés; quizá un segundo idioma que se hable en las zonas comunes; y ahora el inglés en el colegio. Es comprensible que un niño que intenta asimilar tres idiomas diferentes al mismo tiempo pueda tener dificultades para dominar cualquiera de ellos. Los profesores de Horizons suelen detectar retrasos en el lenguaje cuando los niños llegan al programa.

El apego socioemocional también puede suponer un reto. Los padres que han sufrido traumas pueden tener dificultades para ofrecer un apoyo emocional constante, lo que afecta a la regulación emocional y al desarrollo de sus hijos. Un estilo de vida marcado por mudanzas frecuentes o por vivir en centros de acogida implica que los niños pueden perder la oportunidad de establecer vínculos duraderos, lo que puede manifestarse en forma de desregulación o dificultad para separarse de sus padres cuando entran en el aula.

La función del especialista en inclusión en la educación infantil

Horizons lleva mucho tiempo dando prioridad a la creación de un entorno que tenga en cuenta el trauma, y la formación y la capacitación del profesorado han sido fundamentales en este esfuerzo. A medida que aumentaba el número y la diversidad de niños con necesidades especiales en las aulas de Horizons, se reconoció la necesidad de contar con apoyo adicional, lo que llevó a la contratación de un especialista en inclusión en la educación infantil.

Elizabeth Walsh, la nueva incorporada, se ha consolidado rápidamente como un miembro inestimable del equipo. Apoya a profesores y alumnos de diversas formas, entre ellas observando el comportamiento de los niños en el aula, ayudando a los profesores a comentar sus observaciones con los padres y coordinando las derivaciones y los servicios externos cuando es necesario. A menudo, concertar citas con los servicios externos lleva tiempo, por lo que Elizabeth colabora con los profesores para encontrar estrategias y les asesora sobre la mejor manera de adaptar su enseñanza a las necesidades individuales. Su enfoque multidisciplinar integra elementos de fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, cognición y salud conductual. La rapidez de las intervenciones de Elizabeth es fundamental, ya que la detección y la actuación tempranas evitan que los problemas se agraven con el tiempo.
Estrategias clave en la práctica

Elizabeth ha detectado temas recurrentes en sus observaciones y recomendaciones. «Cuando me di cuenta de que había algunos retos generalizados a los que se enfrentaban los niños, decidimos aplicar un enfoque de diseño universal. Tomamos algunas recomendaciones y las hicimos de aplicación general, en beneficio de todos los niños del aula», explicó Elizabeth. Por ejemplo, cuando un niño no hablaba ni seguía las instrucciones, Elizabeth creó tarjetas ilustradas que representaban actividades cotidianas. En lugar de limitarse a anunciar que era hora de ir al patio, los profesores podían utilizar una tarjeta con una foto del patio para ayudar al niño que no entendía inglés. Este enfoque ayudó al niño a comprender las transiciones, redujo la desregulación y hizo que el aula fuera más inclusiva.
Positive reinforcement is another valuable tool. For example, when one child was consistently ignoring teacher instructions, Elizabeth observed that language was not the issue, but it was motivation. Noting that the child loved playing with dinosaurs and animal figurines, Elizabeth suggested using these toys as incentives for desired behaviors, such as “first use the potty, then we’ll play with dinosaurs.” Recognizing positive behaviors also helped improve classroom dynamics.

También se pueden abordar los retrasos en la motricidad gruesa en algunos niños. Por ejemplo, las dificultades de motricidad gruesa de un niño le dificultaban sentarse en una silla estándar para niños pequeños sin reposabrazos. Elizabeth le proporcionó una silla especial que ofrecía mayor apoyo y combinaba con la gama de colores del aula. Esta adaptación garantizó la seguridad del niño y minimizó las interrupciones. Al ser del mismo color que las demás, la silla encajaba perfectamente en el entorno, sin llamar la atención de forma indebida sobre el niño que la necesitaba. Mientras tanto, se solicitó apoyo externo de Intervención Temprana para ayudar al niño con fisioterapia y terapia ocupacional.

La coherencia y la regularidad son esenciales en las aulas de Horizons. Los niños que han vivido en situación de calle se enfrentan a situaciones de incertidumbre frecuentes. Ofrecerles coherencia y regularidad ayuda a contrarrestar la respuesta natural de «lucha o huida» y les permite establecer vínculos seguros y de confianza con adultos atentos y cariñosos. Los horarios de las aulas crean de forma constante un entorno en el que los niños experimentan patrones de actividad cada día.

Cuanto antes se identifiquen los retos, más eficaces serán las estrategias a largo plazo. «Crear aulas inclusivas beneficia a todos los niños, ya que se adaptan a las diversas necesidades de aprendizaje y se abordan las desigualdades que a menudo surgen ya en la etapa preescolar, especialmente en el caso de los niños de comunidades marginadas», afirmó Jayd Rodrigues, directora ejecutiva de Early Education. «Un especialista en inclusión desempeña un papel crucial a la hora de proporcionar a los profesores el apoyo necesario para garantizar que todos los niños puedan participar plenamente en el proceso de aprendizaje. Es esencial que todos los niños tengan acceso a una educación infantil de alta calidad y la oportunidad de participar activamente en su propio proceso de aprendizaje».