En solo seis meses, Arabiyaan logró avances espectaculares en su capacidad de comunicación, su confianza en sí misma y sus relaciones, mientras que su madre, Shylia, ganó tiempo para buscar trabajo y vivienda.
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Arabiyaan tiene dos años. Tras solo seis meses en Horizons, su madre, Shylia, ya está notando un enorme progreso.
El centro de acogida «Heading Home» le recomendó «Horizons» a Shylia. Cuando se informó mejor y fue a visitarlo, Shylia se dio cuenta de que «Horizons» se tomaba muy en serio su trabajo con los niños y las familias a las que atendía, algo que ella valoró mucho.
«Horizons me dio el tiempo y la libertad necesarios para buscar trabajo y vivienda, algo que no es fácil de hacer cuando tienes que llevar a un niño contigo en esos desplazamientos y entrevistas», afirmó Shylia. «En cuanto Arabiyaan empezó a participar en el programa de Horizons, solo tardé una semana en encontrar trabajo».
Antes de empezar en Horizons, Arabiyaan no era una niña muy activa ni extrovertida. Se ponía inquieta o lloraba cuando quería algo, pero no podía explicar con claridad lo que quería a quienes la cuidaban. Hoy en día, Arabiyaan ya ha mejorado sus habilidades comunicativas. Repite palabras y utiliza gestos con las manos para ayudar a su madre y a sus profes a entender lo que quiere.
«No va simplemente a una guardería. Horizons es mucho más que eso: allí realmente le están enseñando», dijo Shylia.
«Me hace mucha ilusión saber que Arabiyaan tiene acceso a libros, actividades artísticas y juguetes educativos. Ahora puede ser una niña y jugar, algo que antes no podía hacer. Además, está aprendiendo los comportamientos positivos que le enseñan en Horizons».
En el centro de acogida, Shylia y Arabiyaan comparten espacio con otras dos madres y varios niños más. A Shylia le preocupaba que Arabiyaan imitara los malos comportamientos que observaba en los otros niños con los que convivía.
La profesora de Arabiyaan, Karoline Beaumont, recuerda cuándo empezó a trabajar en Horizons.
«Arabiyaan no utilizaba palabras ni contacto visual, y nadie podía tocarla ni estar a su lado, ni siquiera sus profesores ni sus compañeros. Esto resultaba muy difícil para todos los que estábamos en el aula, así que nos esforzamos mucho por poner en práctica planes adecuados a su edad y adaptados a sus necesidades de desarrollo».
Los profesores probaron muchas estrategias de desarrollo diferentes antes de dar con un sistema que funcionara para Arabiyaan. Mediante una rutina de cuidados y cariño constantes, sus profesores lograron disipar sus miedos hacia los adultos y los demás niños. Al comprender el contexto de estrés tóxico al que había estado expuesta, el personal utilizó una combinación de palabras tranquilizadoras, lenguaje de signos y canciones para ayudar a calmar a Arabiyaan cuando estaba alterada. Con el tiempo, Arabiyaan empezó a utilizar sus propias palabras para comunicar al personal lo que quería.
Hoy se alegran de poder compartir que ha logrado unos progresos enormes.
«Ahora Arabiyaan establece contacto visual con todo el mundo, entabla relaciones positivas con sus compañeros y profesores, comparte cosas con sus compañeros de clase y les coge de la mano para que jueguen con ella», explicó Beaumont.
«Siempre está sonriendo y riendo, y está empezando a expresar sus sentimientos con palabras, algo en lo que trabajamos con todos los niños a los que atendemos».
El apoyo que Horizons brinda tanto a los niños como a sus padres no se limita al aula. Con un enfoque centrado en el trabajo en equipo, el personal celebra reuniones periódicas para identificar los avances y las dificultades que se plantean. De forma conjunta, elaboran planes de aprendizaje y objetivos individualizados para cada niño. Gracias a una formación específica para atender a niños que sufren el estrés tóxico asociado a la falta de hogar, el personal de Horizons se dedica a proporcionar una educación y un cuidado de la primera infancia de alta calidad que repercutirán positivamente en el desarrollo de los niños.
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